En todos los ámbitos de la vida y no solo en el profesional nos vemos obligados a negociar, y en ocasiones asuntos que nos comprometen a largo plazo como la compra de una vivienda. En el ámbito profesional la negociación es de las cosas que prácticamente hacemos todos los días en una u otra medida.A continuación indicaremos el ABC de los aspectos que son más importantes para llevar una negociación efectiva o lo que es lo mismo conseguir nuestros objetivos o estar lo más cerca posible de ellos.
1) Negociación
¿a cara de perro?
Es intuitivo pensar que puesto que las dos
partes a negociar tienen objetivos contrapuestos es importante mostrar a
nuestro oponente muy firme determinación desde el principio "no me moverán"
Sin embargo no es la estrategia adecuada. Pondrá
en guardia a nuestro interlocutor y no permitirá seguir un proceso negociador
adecuadamente. Esta es la palabra clave: proceso. La negociación consta de una preparación,
desarrollo y conclusión, hay que dedicarle su tiempo y prepararlo bien. Cuanto
mejor ambiente seamos capaces de crear a la hora de negociar más efectivos
seremos
2) ¿Que
espera nuestro interlocutor? ¿Cuales son sus objetivos?
La empatía es ponerse en lugar del otro.
Seamos empáticos e intentemos saber cuáles son los objetivos de la otra parte
en la negociación. ¿Empezara por pedir 10 pero se conformaría con 7?
3) ¿Que
esperamos nosotros? Cuál es nuestro AMEN
Lo definiríamos como Alternativa MEjor a Negociación.
Pongámonos en lo peor, supongamos que no
conseguimos un acuerdo ¿que alternativas tenemos? Si estamos buscando una casa
debemos buscar tener al menos 2 o mejor 3 opciones comparables, esto nos
permitirá llevar la negociación de precio más al límite. Si nuestro
interlocutor identifica que su casa es la de nuestros sueños tendremos las de
perder
Encontrar nuestro AMEN no es siempre tarea
fácil. Requiere reflexión tranquila y trabajar con tiempo suficiente en las
alternativas: sean proveedores, Bancos con los que trabajar, contratación de un
nuevo empleado. Para esto una buena gestión del tiempo es clave, tomemos tiempo
suficiente. Son muy pocos los ámbitos en la vida en que no podemos alargar los
plazos.
El punto 2) por tanto requiere conocer el
AMEN de nuestro interlocutor. ¿Dispone de otros proveedores? ¿Tiene otros
candidatos con un perfil similar al mío?
4) Cuantificar
nuestro AMEN y el de nuestro interlocutor
Uno de los aspectos clave y de los que más
esfuerzo llevaran. Si somos un Proveedor debemos interrogarnos acerca de cuál
es el precio mínimo por debajo del cual abandonaríamos la negociación. De igual
modo nuestra posición será mejor si somos capaces de acercarnos lo más posible
al precio por encima del cual nuestro Cliente se levantaría de la mesa de negociación.
La negociación efectiva se va a producir entre los dos AMEN el nuestro y el de
nuestro Cliente. Cuanto más cerca del AMEN de nuestro Cliente y mas lejos del
nuestro nos quedemos mas éxito habremos obtenido en la negociación.
Nuestro Amen
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Punto medio
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Amen contrario
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Area de posible negociación
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Negociación menos efectiva
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Negociación más efectiva
|
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Pero ¿como podemos saber el AMEN de nuestro interlocutor?
La fuente principal tiene que ser nuestro
propio interlocutor aunque no la única. Aquí enlazaríamos con el punto 1). Nos interesa entablar
una relación lo mas amistosa posible con la otra parte precisamente para
obtener la mayor información posible sobre sus expectativas en la negociación y
poder cuantificar su AMEN.
Por otra parte debemos trabajar en otras líneas
que nos proporcionen información. Por ejemplo: competidores de nuestro
interlocutor, informes sectoriales, medios de comunicación, evolución
financiera del interlocutor, experiencias previas de negociación propia o de
otros, etc... .
De igual modo si nuestro interlocutor es
un negociador eficiente intentará también conocer nuestro AMEN - y debemos
elegantemente cerrar las puertas que le permitan saberlo.
Cuantifiquemos
nuestra mejor alternativa y la de nuestro interlocutor (AMEN). El nivel en el
cual nos levantaríamos de la mesa de negociación. Entre los dos AMEN está la “tarta”
a repartir.
|
Esto nos lleva al siguiente punto:
5) Crear
incertidumbre sobre nuestro AMEN equivale a elevar el riesgo para el
interlocutor y nuestro beneficio potencial
Todas las personas tenemos un nivel de aversión
al riesgo. El riesgo nos provoca inevitablemente sensación de inseguridad y por
tanto incomodidad y nos hace a veces tomar precauciones más allá de la medida
real de dicho riesgo. Lo mismo ocurre en las negociaciones. En nuestro ejemplo
anterior, si nuestro Cliente valora nuestro AMEN por encima del que realmente
tenemos, estará dispuesto a negociar a un nivel favorable para nosotros.
Nuestro
Amen
|
P.medio
|
Nuevo punto medio
|
Amen
contrario
|
||||||
Amen
percibido---
|
|||||||||
Area
de posible negociación
|
|||||||||
Negociación
menos efectiva
|
Negociación
más efectiva
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¡Oportunidad!
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En el gráfico podemos ver nuestra área de nueva Oportunidad. Al
valorar la otra parte nuestro Amen (Amen percibido) en un nivel más alto,
desplaza el punto medio.
Un “acuerdo de caballeros” que supusiese cerrar la negociación en
el punto medio en realidad supone una buena negociación para nosotros.
La
información es clave: necesitamos conocer lo más posible sobre el AMEN de
nuestro interlocutor mientras al mismo tiempo cerramos elegantemente las
puertas que le permitan al otro conocer nuestro AMEN.
|
6) Atención a los
puntos de referencia
Las personas tendemos a simplificar en
nuestro proceso racional de tal manera que nos permita sintetizar y utilizar
eficientemente la múltiple información que recibimos. Por ello en el proceso
negociador debemos prestar atención a puntos de referencia que tienen una
probabilidad más alta de convertirse en los niveles de acuerdo.
Supongamos que nuestro AMEN es de 1,5 y el
de nuestro interlocutor de 0,6. El punto intermedio es de 1,05. Sin embargo
1,00 es un punto de referencia muy fuerte. Si dejásemos la negociación llegar a
ese punto habríamos hecho una negociación deficiente donde nuestro interlocutor
habría ganado más del 50% del espacio a recorrer.
Nuestro
Amen
|
Punto
medio
|
Amen
contrario
|
|||||||
1,5
|
1,05
|
0,6
|
|||||||
1,0
|
|||||||||
Fuerte
Punto de referencia
|
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Area
de posible negociación
|
|||||||||
Negociación
menos efectiva
|
Negociación
más efectiva
|
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En una circunstancia como esta, ¿Qué podemos hacer?
Ante el riesgo de una negociación menos efectiva debemos
plantearnos cambiar el “tablero de juego”. Un posibilidad es introducir nuevos
elementos de negociación que permitan alterar los Amen de los intervinientes.
Por ejemplo: si estamos negociando el precio de un servicio de
transporte local B2B (empresa a empresa) introducir otro elemento negociador
referente a servicios de transporte de largo recorrido, entregas domiciliarias
B2C (empresa a consumidor), etc.. .
Si nuestra negociación es sobre la venta de una casa podemos
plantear otro elemento como vender también los muebles, aspectos fiscales,
momento de entrega de la casa, reparaciones previas etc.. .
Casi todos los ámbitos negociadores nos permiten introducir nuevos
elementos que alteren la tendencia a puntos de referencia desfavorables.
Revisemos
el punto medio y prestemos atención a los puntos de referencia a los que
tendería inevitablemente la negociación. Si el punto de referencia no nos
conviene intentemos introducir nuevos elementos negociadores
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7) El proceso en sí.
Como afrontarlo
Una vez hemos definido y cuantificado
nuestro AMEN y hemos hecho el mejor trabajo posible con el del interlocutor nos
sentaremos a la negociación con claros objetivos. Al conocer lo mejor posible
el AMEN opuesto podremos evaluar mejor cuando el interlocutor va "de
farol". Siempre es adecuado guardar excelente educación y formas -
normalmente las negociaciones no son únicas sino que se repiten en el tiempo.
Especialmente en negociaciones repetitivas debemos evitar mentir o señalar una
mentira de nuestro interlocutor: en estos casos un cambio de tema puede ser
suficiente (como si no hubiéramos oído). La planificación de tiempo es
importante también. Si el proceso negociador no tiene una buena dinámica
podemos plantearnos un aplazamiento si hemos previsto otras fechas para la continuación.
Por otra parte debemos amortiguar nuestros propios prejuicios y ser empáticos:
ponernos en el lugar del otro.
Pensamientos tales como "no me fio de él", "estos
extranjeros no tienen ni idea de nuestro mercado" "es nuevo en el
sector y le falta experiencia" etc... .tienden a simplificar y distraernos
del objetivo. Lo interesante en el proceso es jugar con las piezas que juegan
el contrario para comprenderle mejor y poder ver sus puntos débiles.
En todos los casos si le resultamos simpático
y agradable a nuestro interlocutor no solo obtendremos una buena negociación
sino que daremos al otro la impresión de haber realizado también una negociación
satisfactoria, paso importante para futuras negociaciones y posiblemente
acuerdos.
El mejor acuerdo es aquel en que nosotros sabemos y nuestro interlocutor cree que ha sido un excelente acuerdo
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